Mapa población étnica londres

Presentan mapa genético borincano Estudio de Ciencias Médicas evidencia la variedad étnica en el ADN boricua y promete impulsar el desarrollo de la medicina especializada en la Isla lunes, 11 ... Londres ofrece una fantástica diversidad de población y estilos de vida. Gente de todas las edades y procedencias llega a Londres por proyectos de trabajo, la mejora de calidad de vida o el estímulo de vivir en una gran ciudad. Los estilos de vida de la ciudad son muy diversos y las opciones a tomar infinitas. La población de Londres (1996) era de 7.074.265 habitantes. Esta población había disminuido tras alcanzarse un máximo en el censo de 1951, con 8.346.137 habitantes; sin embargo, desde 1984 la población vuelve a crecer a un ritmo de 20.000 personas por año. Respuesta: Londres es una de las ciudades con más diversidad étnica y racial del mundo. Es, sin duda, la ciudad más diversa de Europa. En Londres se hablan más … Personas de diversas etnias residen en el Reino Unido.La migración intermitente desde el norte de Europa ha estado ocurriendo durante milenios, con otros grupos como los judíos británicos también bien establecidos. Desde la Segunda Guerra Mundial, la inmigración sustancial de la Nueva Commonwealth, Europa y el resto del mundo ha alterado la demografía de muchas ciudades del Reino Unido. De acuerdo con cifras oficiales 45 por ciento de los residentes en Londres proviene de una minoría negra o étnica y el resto es considerado “británico blanco”. Se estima que para el año 2038 la mitad de la población estará conformada de minorías étnicas.

Análisis del bloque procesista

2017.10.07 22:25 Espartaco17 Análisis del bloque procesista

Los procesistas catalanes están acostumbrados a conseguir que la izquierda española les observe con las gafas que los mismos les proponen.Estas gafas son falsificadoras y embellecedoras hasta extremos inauditos:el procesismo no aparece así como un objeto histórico sino ideal, es decir como una unidad simple y pura sin partes ni articulación interna, ni clases sociales ni intereses materiales heterogéneos y con posibles conflictos y divergencias en cuanto a objetivos.
Se postula un guión peliculero y ramplón de buenos y malos, un pueblo unido como un solo hombre, con un liderazgo angelical de mártires íntegros,con policías que no pegan sino reparten flores, con objetivos que no son de este mundo sino relativos a la libertad y la felicidad absolutas sin cualificación institucional alguna, y con un enemigo perverso que es también de una sola pieza, definido con terminología ficticia étnica,Castilla, que concentra todos los vicios, como sus oprimidos todas las virtudes.El chovinismo supremacista y racista antiespañol, es continuo, aunque hábilmente enmascarado.Así los rebeldes son ciudadanos ilustrados autoconscientes, porque en Cataluña no hay Régimen corrupto ni redes clientelares ni manipulación de las masas, en las escuelas no adoctrinan sólo enseñan civismo republicano y verdad histórica.En cambio, la malvada Castilla amamanta a los niños con la mugre neofranquista, sembrando el odio anticatalán y la apología del Imperio, y el amor ala alienación y la servidumbre, nunca los castellanos han dejado de suspirar por la tiranía y el "vivan las caenas", por el pan y el circo subvencionados.
por eso el 15 M fracasó, porque lo hacía un pueblo deformado y corrompido, pero si lo hubieran hecho los catalanes, superiores en clarividencia y virtud habría triunfado.Y esto es lo que está ocurriendo, que los republicanos, hartos del franquismo insuprimible en Castilla, han emprendido la revuelta antioligárquica en forma de secesión nacionalista, en el único lugar donde podría triunfar.Con esta leyenda alucinante e insultante pretenden los rebeldes succionar la autonomía política de la izquierda española, reduciéndola al tonto útil y al felpudo que pueden usar sin contemplaciones para lograr sus objetivos reaccionarios,egoístas y particularistas enmascarados y embellecidos hasta el ridículo, como lucha por las libertades mundiales , el socialismo y el Paraiso en la Tierra.
Pues usando criterios de materialismo político básico, vamos a no creernos tanta cursilería santurrona, y no juzgar a los agentes por su autobombo y su propaganda, sino por lo que hacen y lo que son, en unas coordenadas de posiciones socioeconómicas e intereses de clase, que les restringen los cursos posibles de acción.
Los grupos sociales básicos que apoyan el procesismo son tres:a) los funcionarios catalano parlantes de la Administración y del sistema educativo público en todos sus niveles; este es el vivero de los principales cuadros dirigentes, cargos públicos y productores letratenientes de ideología legitimadora y enmascaradora
b) los pequeños(sobre todo)y medianos empresarios que han sido reducidos a polvo por la crisis y la brutal competencia europea, que no han podido resistir, como es el caso de la propia familia de Artur Mas.
c)las clases medias agrarias de las antiguas zonas rurales carlistas, fuertemente beneficiadas por las subvenciones de Pujol, en el proceso de construcción de sus amplias redes clientelares, y que fueron la versión para ricos del PER andaluz, con los mismos efectos de control, subordinación, fidelización y soborno político de sus perceptores.
Este electorado es ampliamente compartido por el binomio antigua Convergencia-ERC, si bien podrían hallarse, en un análisis más detallado matices de predominancia de uno un otro electorado en cada una de las formaciones políticas. ERC tiene unas siglas que son tan veraces como las del PSOE, su republicanismo no tiene nada que ver con el federalismo, y su izquierdismo es una tomadura de pelo para incautos.La diferencia entre los convergentes y ellos es que los primeros baten récords de corrupción, habiéndose repartido el pastel con el PSC(un partido cada vez más catalanista, que se hundió por el abandono en masa de la clase obrera industrial) y están vinculados , sobre todo, a intereses empresariales, mientras que los segundos han impregnado cada vez más el procesismo de etnicismo xenófobo, una radicalización del supremacismo cultural.
En una República catalana independiente sin duda habría un turno de partidos dominantes similar al Régimen del 78, donde los ex-convergentes y ERC harían los papeles análogos al PPSOE,quedando reducidos los cuperos al papel ornamental y folklórico de IU, sin perjuicio de los abismos ideológicos y estratégicos que oponen a ambas formaciones. IU me parece respetable, la CUP en absoluto, y ya diré las razones cuando aborde las únicas circunstancias, tenebrosas, en las que podrían llegar a tener poder político efectivo de verdad.
Así que tenemos aquí un bloque de "gente de orden", como dice Fernández Steinko, en quien me baso para muchos datos,que sin embargo se han metido en un aventura sin salida por los siguientes motivos.En toda Europa se han consolidado movimientos políticos similares, en la extrema derecha bávara, en los tigres exportadores austríaco y finlandés, en el norte de Bélgica e Italia, en Holanda, y ahora en Cataluña.En todos los casos se plantean demandas separatistas sociales o territoriales por parte de las regiones más ricas que defienden un "chovinismo del bienestar" según el cual es preciso garantizar la cohesión social, identitaria e institucional de la propia región para poder competir ventajosamente en Europa, ganando grandes ingresos exportadores y atrayendo inversiones que quieran beneficiarse del auge de esas empresas exportadoras.Desde estas necesidades competitivas estratégicas, los costes fiscales de mantener sistemas estatales de transferencias interregionales de rentas, con el objetivo solidario de corregir desigualdades, no son vistos como justicia redistributiva, sino como una agresión al propio bienestar.
En estos movimientos se ataca el sistema solidario de transferencias fiscales entre regiones en realidad no por su injusticia agresiva contra sus propios intereses,(que es su visión emic, interna la propia que tienen los hablantes de una lengua que conocen sus significados) sino por su igualitarismo. La justicia requiere, en la tradición socialista, que a cada cual se le exija según sus capacidades y cada cual reciba según sus necesidades.Ello implica, en este contexto, que se midan las necesidades de cada región, y se garantice un mismo gasto financiero por unidad de necesidad en todos los territorios.El objetivo es que las regiones ricas transfieran, como donantes netas, el excedente de su recaudación respecto a las necesidades, para que las pobres puedan cubrir la brecha entre su recaudación insuficiente y lo que necesitan.Puede haber en el sistema mejoras técnicas, como el refinamiento dela precisión en las mediciones de las necesidades pero no deben alterarse lo más mínimo los principios del diseño.Esta es la visión externa o etic, la propia de los que exploran una lengua desde coordenadas de validez objetiva universal, aptas para todas las lenguas, la visión de una Justicia universal defendible de modo racional y argumentativo, trascendiendo las divisiones entre dentro y fuera de cada pueblo.
Estos movimientos reaccionarios de las regiones ricas, ávidos de alegar todos los recursos posibles para competir mejor con otros territorios carecen de todo sentimiento de solldaridad con las regiones pobres que les lastran, para ellos es natural que los"suyos"gocen de mejores hospitales , escuelas y prestaciones públicas, que los habitantes de territorios con menores rentas per cápita,quienes no se han ganado su derecho a la ayuda, y despilfarran las subvenciones que ellos financian con su trabajo duro en gastos disolutos en putas, drogas y alcohol.¿Alguien considera que exagero?Los libertarianos de extrema derecha norteamericana,justifican la insumisión fiscal, porque los impuestos son el robo contra ellos que comete el Gobierno para usar los fondos en sobornos y subvenciones y regalías para todo tipo de morralla y lumpen, "putas liberales, negratas drogadictos"(tal es su lenguaje, no el mío, evidentemente), y demás indeseables que se pulen sus ahorros en divertirse y colocarse en vez de en cursillos de cualificación para emprendedores eficaces.También la Liga Norte italiana quiere independizarse para no pagar impuestos a "la Roma ladra" que después los distribuye en subvenciones que malcrían a los vagos y tarados dependientes del mezzogiorno, fracasando siempre en desarrollar su propio modelo industrIal. Es sorprendente que los argumentos ultraliberales de la peor derecha europea los empleen en la CUP para denegar la redistribución de impuestos catalanes fuera de Cataluña, porque, según dicen, están hartos de entregar dinero a Madrid para que Castilla lo malverse en corrupción y subvenciones inútiles que premian ala ineficiencia de los extremeños, asturianos, andaluces...y todos aquéllos que fracasan en tener su modelo industrial.A lo que hay que contestar, que si en unas regiones se concentra riqueza y en otras pobreza, ello se debe a una constelacion compleja de factores históricos,como el desarrollo desigual capitalista, según el cual para que unos vendan productos de alto valor añadido con beneficios,otros deben vender materias primas baratas que bajen los salarios y costes de los primeros, y además sin las transferencias fiscales que crean demanda solvente en los mercados, no podrían venderse en ellos los productos de las regiones más desarrolladas.El desarrollo desigual se debe a contingencias históricas acumuladas y en absoluto a la distribución de emprendedores eficientes y el trabajo duro, no son esos factores meritocráticos personales los que explican las diferencias de éxito económico.las transferencias traducen la compensación por las injusticias históricas acumuladas por las regiones pobres.
Además , nótese el chovinismo racista antiespañol que hay en el argumento de la corrupción:ésta sólo ocurre en España, por nuestra inferior cultura franquista-analfabeta, pero no en Cataluña, ellos que quieren ser la Finlandia del Mediterráneo, con su ética protestante rigorista e impecable, lejos de la picaresca mugrienta española y católica. Este es el nivel sofisticado de los exabruptos cuperos. No se les ocurre pensar, está fuera de su horizonte, que es la corrupción interna de Cataluña lo que explica que les quede una renta insuficiente para acometer las infraestructuras deficitarias.La corrupción, dentro y fuera de Cataluña, no se deduce de los mecanismos objetivos de las transferencias interregionales,procede de mecanismos independientes y externos, las tramas partidistas de organización de adjudicaciónes fraudulentas de contratos públicos a empresas que se forran con sobrecostes merced al pago de comisiones y sobornos.Si el problema es la corrupción, no la solidaridad, la respuesta adecuada es lucha entre todos contra la corrupción, y no destruir alegremente la solidaridad.Es meridiano que la corrupción sólo es un miserable subterfugio para defraudar la solidaridad por puro egoísmo avaro.
¿Cómo este bloque conservador de señoritingos y tenderos puede haber capturado el imaginario de la izquierda catalana?Aquí incluimos al ala soberanista del PSC que se acabó cargando el partido, al sustituir la agenda de lucha social por la causa nacionalista y espantando a las tradicionales bases de la clase obrera industrial de las grandes ciudades, que se acabaron echando en brazos de Ciudadanos por pura desesperación, y no encontrar nada mejor.Podemos es el destino natural de esos votos, que nos darían el Gobierno en España y Cataluña, si abandonáramos todo escarceo con los nacionalistas, cuyos objetivos so incompatibles con los nuestros.
Y, sobre todo, consideraremos el papel de la CUP,compuesta por los hijos radicalizados de las clases medias agrarias de origen carlista, que aspiran a una batasunización de la sociedad catalana.Socializados en ambientes culturales cerrados y ensoberbecidos por una tradición larga de pujanza económica, interpretan la crudeza de la crisis como resultado de la pérdida de cohesión comunitaria, debilidad del espíritu propio por el veneno cosmopolita introducido por Castilla y su lengua globalizadora imperial, la que promueva identidades mixtas, híbridas, donde sus distintos componentes se ajustan y flexibilizan recíprocamente, bajo la cobertura igualitaria de un lista universal de derechos ciudadanos que vincula al Estado que los garantiza.El único sentido en que somos españoles es el de la ciudadanía,y los derechos universales que comporta, ningún ciudadano español tiene obligación de sentirse ni catalán ni español ni cupero ni nada de nada, si bien todas esas identidades son compatibles y miscibles siempre dentro de los límites permitidos por la ley.El pacto con el Estado es así:tú me dejas que en mi vida privada me sienta como quiera y me junte con quien quiera siempre que en la vida pública yo cumpla los deberes legales de ciudadanía.Pero la CUP. impugna el Pacto denuncia toda Nación Política moderna como proyecto del capital, que al eliminar toda pertenencia identitaria , toda raigambre colectiva cultural, convierte a los sujetos en hojarasca frágil manejable sin resistencia por las fuerzas del mercado, reducidos a centros deseantes cuyas preferencias se negocian a diario en actos comerciales en un marco legal estatal que sólo requiere una administración de justicia eficaz y con capacidad coercitiva.Es decir que si la democracia estatal moderna se ha revelado como dispositivo idóneo para el imperio universal del capital, al vaciar a los sujetos de determinaciones comunitarias y reducirlos a homo economicus que maximiza su utilidad egoísta solitaria, entonces la única defensa sería el retroceso romántico a pasados precapitalistas y preindustriales idílicos.
Así pues o sujeto anómico liberal desarraigado o sujeto enculturizado en tradiciones campesinas antiquísimas.Lo malo es que tales tradiciones no son reales ni continuas ni vivientes, sino reconstrucciones artificiosas,invenciones académicas con retales inertes de un pasado irremediablemente suprimido.La utopía radical de igualitarismo étnico rural, que ama la homogeneidad total de costumbres y recela de toda división considerada fratricida ha convergido con los conservadores chovinistas del bienestar, que acatan el orden capitalista competitivo, en la denuncia del Estado castellano franquista que les roba sus recursos para desplifarrarlos. O sea que el punto clave que articula las distintas componentes del procesismo es el antiestatismo español, que se enraiza profundamente en el anarquismo catalán decimonónico con su derecho de autodeterminación reciclado hoy como derecho a decidir, e realidad, obligación de elegir entre identidades para romper las mezclas, y que cada cual sólo tenga una, o verdadero catalán, ciudadano pleno del nuevo Estado ,o español, y discriminado como tal como invitado extranjero de derechos disminuidos.
Porque es evidente, por mucho que lo quieran enmascarar con retórica, que si fundas el Estado en una condición común de pertenencia étnico-cultural, como hace el Estado sionista de Israel, el modelo favorito de Artur Mas para el Estat Catalá, no puedes al mismo tiempo mantener una definición de ciudadanía propia de nación política moderna, que es neutra e indiferente a toda identidad étnica cultural, objetiva o subjetiva.Eso sería como fundar y no fundar a la vez el Estado en la etnia, y eso es absurdo.Así que los españoles en el nuevo Estado, los que no hayan querido elegir entre identidades que quieren mezcladas, serán "extranjeros invitados", con algún grado de protección, pero desprovistos de la plena ciudadanía.¿Y esto que significa?pues que los verdaderos catalanes gozarían de derechos subjetivos que los habilitan para exigir en los tribunales protección efectiva contra cualesquiera abusos gubernamentales que conculcasen sus derechos fundamentales, y cualquier autoridad que lo hiciese se pondría fuera de la Ley y los aparatos mismos del Estado se pondrían en marcha para removerla y castigarla. Pero en el caso de los extranjeros españoles, serían auténticos "dimmies", los "protegidos", nombre dado alas minorías religiosas no musulmanas en países islámicos.Podían vivir tranquilamente ,previo pago del impuesto de capitación, y respetar ciertas restricciones, como no vestir igual que los creyentes, no tener armas ni montar caballos, ceder el paso a los creyentes, no caminar nunca delante de ellos, sino detrás, a cierta distancia;no construir nunca casas de igual altura a la de los creyentes,etc. Pues bien, un español residente en el nuevo Estado catalán, por definición no sería ciudadano y no tendría derechos ni facultades legales objetivas para reclamarlos, sería solo alguien acogido a la magnanimidad arbitraria de las autoridades, a la concesión "graciosa" de protección, que lo mismo puede darse que quitarse.Estar sometido ala voluntad arbitraria de alguien no obligado ni regulado por ley general restrictiva, equivale, precisamente a ser sin derechos.Los armenios fueron durante siglos protegidos del sultán turco, gozaron de gran prosperidad, hasta que en el siglo XX, en el contexto de la Primera Guerra Mundial, el Gobierno les retiró la protección y los asesinó en masa, un gran genocidio de más de un millón de muertos(no recuerdo si incluso dos).Eso pudo ocurrir porque no tenían derechos, y sus verdugos tenían la impunidad garantizada por hacerlo porque estaban legalmente facultados para ello.Los españoles en el nuevo Estado catalán serían similares, pero entiéndase la analogía, no porque les fuera a pasar lo mismo, sino porque no sería el derecho positivo vigente el que lo prohibiera tajantemente, sino que las Autoridades no lo harían nunca por prudencia política, porque un genocidio no sería tolerado en el corazón de la Unión Europea, y acabarían en el Tribunal de la Haya, como criminales.pero si hubiera una implosión europea, en una cascada de guerras regionales . desatadas por el irredentismo,podrían repetirse las mayores aberraciones históricas.Por eso es increíble que aún haya alguien que considere legítima la secesión unilateral, es decir el acto coactivo de fuerza, nada pacífico y menos inocuo, por el que dos millones de personas hayan pretendido en serio suplantar las voluntades e intereses de 7,5 millones de catalanes y de 46 millones de españoles, para imponernos a todos una radical reestructuración del estatus de la comunidad política estatal amputando una parte del sustrato territorial de la Nación, hasta el extremo de quedar convertidos todos los españoles, incluidos los residentes en Cataluña, de golpe y porrazo, en extranjeros, con las consecuencias nada desdeñables que he mencionado antes.
El proyecto nazi fundamental era reunir a todos los alemanes de cultura y lengua, a pesar de que disfrutaran de derechos igualitarios de ciudadanía en sus países de residencia,bajo el paraguas protector de un gran Reich alemán, fundado en criterios de superioridad racial, directamente ya que se creía que la sangre era portadora de cultura y un Espíritu nacional específico.A través de propaganda, agitación, terrorismo y sabotaje en varios países, a traves de referéndums populares de anexión, como en Austria, Hitler reuníó a los alemanes en un gran Estado expansionista que acabó por provocar la guerra en Europa, y 60 millones de muertos.Los delirios de la CUP llegan al extremo de incorporar el irredentismo catalanista, que ambiciona reunir a todos los catalanes de lengua y cultura bajo la protección de la República étnica catalana, anexionándose Baleares y Valencia, donde la nación catalana malvive oprimida por la bota castellana.Pues bien , tal programa sólo puede cumplirse mediante la guerra, así de simple.El resurgir de los irredentismos en Europa(hay facciones de gobierno e Polonia y Hungría para "liberar" minorías connacionales en otros países, como Rumanía o Bulgaria) amenaza con empezar a alterar las fronteras de la Segunda Guerra Mundial, y eso es una monstruosidad que debemos evitar como sea, por ejemplo negando toda legitimidad a los partidos que creen en semejantes planes y desenmascarándolos ante la opinión pública.
En la tradición socialista la fórmula institucional para recobrar la solidaridad humana elemental frente al caos competitivo de la sociedad burguesa capitalista, donde "todo lo sólido se desvanece en el aire", el modo de volver a anclarnos en un fulcro que nos proteja del vértigo de la transubstanciación capitalista de todo valor de uso concreto en quanta homogéneos de valor abstracto, en la época de la globalización de las fuerzas productivas en las cadenas multinacionales de valor y del comercio en las comunicaciones mundiales, y del capital en los flujos financieros desregulados por todo el planeta, nuestra única seguridad está en el internacionalismo, en establecer comunas autoorganizadas de trabajo libre asociado en cooperativas que se vinculen entre sí, en escalas territoriales crecientes, mezclando trabajadores multinacionales con identidades múltiples.Redes de cooperativas(labour managed firms) de escala creciente, ayudadas y reguladas por el Estado, junto a empresas publicas estatales, y sin excluir empresas capitalistas que puedan cumplir su función en la transición a otro sistema,todo esto hecho en los marcos solidarios de un Estado federal español, que conserve las estructuras solidarias ya constiuidas, para mejorarlas y ampliarlas en dirección a una Federación europea, de tamaño continental, el unico que puede hace frente al capitalismo globalizado.
La CUP ofrece falsas soluciones de seguridad vinculadas al repliegue sobre el terruño, con peligrosas ideas de supremacismo cultural y étnico, a través de una lengua que se imagina portadora de una visión del mundo homogénea, la específicamente catalana, inconmensurable con todas las demás, y añade el irredentismo como programa de expansión territorial siguiendo el hilo conductor de la lengua, idealizada y espiritualizada frente a los derechos reales y concretos de la gente de carne y hueso.Todo esto está condenado al fracaso más estrepitoso, porque ignora por completo el juego real de las fuerzas que configuran el mundo, y en vez de acomodarnos a ellas para recíprocamente asimilarlas a nuestros proyectos, la ingenuidad de la CUP se desgañita diciendo que si su fábula es desmentida cruelmente por la realidad, es porque la realidad es malvada y dominada por fuerzas malignas que sabotea sus sueños.Pero si la desocalización empresarial, siguiendo sus obvios intereses, desbarata tus sueños en cuatro días, así como el pueblo griego y su 60% de apoyo a su autodeterminación frente a la Troika fue aplastado en una sola noche, no sirve lloriquear y denunciar la maldad el mundo, sino abandonar proyectos imposibles, y buscar los recursos efectivos para oponernos a lo que no queremos en nuestras vidas, de modo real y no retórico.La CUP es absolutamente inconsistente, al subordinar el anticapitalismo al etnicismo xenófobo y reaccionario nacionalista, impide todo análisis racional y toda salida objetiva que sólo puede ser colaborativa y multinacional en marcos reales de producción, circulación y distribución social que no son una aldea idealizada de églogas pastoriles y banquetes ceremoniales con gentes que son de fiar sólo porque proceden de la misma estirpe de míticos pueblos milenarios y hablan la lengua pura y originaria de nuestros ancestros.
EN 1992 el millonario europeo Heineken siguiendo al economista anarcocapitalista Leopold Kohr diseño un mapa de la Europa Federal ambicionada por las élites financieras globales y la burocracia de la Comisión, a saber,75 regiones o microestados, basados en comunidades étnicas homogéneas y monolingües, rompiendo las naciones políticas posrevolucionarias, el origen de la izquierda política estatal.Estos microestados, enzarzados en mil conflictos permanentes entres sí, con sus poblaciones estabuladas a base de mitos locales y desconfianza universal contra todas las demás , son las plataformas ideales de dominio para una burocracia central de la UE y un Banco Central omnímodo con el poder de chantaje de sus armas de destrucción financiera masiva, y para grandes corporaciones que aumentarían el rango de sus elecciones, y por tanto sus grados de libertad,jugando a enfrentar entre sí a los muchos competidores por atraer sus inversiones.¿Qué resistencia podría organizarse contra ninguna cadena global de valor si hay que poner de acuerdo a 75 sujetos en vez de 26? El separatismo etnicista de la CUP va en dirección opuesta a lo que tenemos que promover, integración y no fragmentación. Quien vea con claridad las estrategias imperialistas de fragmentación de Estados soberanos en pequeños bantustanes para promover una "nation building" neoliberal, de dominio delas corporaciones sobre los recursos naturales con bandas de mercenarios que dispersan en el caos el monopolio de la violencia legítima, deberían ver también el significado geopolítico de fragmentar nuestro Estado y dinamitar sus efectivas estructuras de solidaridad multinacional
El odio al Estado estaba justificado en el Estado liberal mínimo del régimen manchesteriano, recordemos, aquel que en época de Marx, hacia 1870, hacía que la edad media de vida de los obreros en Londres era de 33 años, menos que en Calcuta.Un Estado que ignora las necesidades populares, sólo dedicado a proteger el derecho de propiedad y el cumplimiento de los contratos,y reprimir toda manifestación sindical y toda protesta popular legítima.Un Estado indiferente a la justicia distributiva, los derechos socieconómicos y la democracia social.Pero tras la derrota del fascismo y la regulación keynesiana de la economía, y la incorporación masiva del derecho laboral y los aparatos de la seguridad social, la educación y sanidad públicas, el Estado se convirtió en una conquista de los trabajadores y no una pura máquina hostil.Las herencias del franquismo en nuestro Estado se concentran en los aparatos de fuerza y la judicatura, los viejos elementos del Estado manchesteriano, pero todos los aparatos de seguridad social son conquistas nuestras que tenemos que proteger y no despreciar alegremente, es falso llamar franquista indistintamente a toda institución, como llamar pujolista a los aparatos gubernativos catalanes in toto, sin residuo alguno que pudiera salvarse.la consecuencia objetiva del desafío catalán no es abrirnos la senda de un maravilloso proceso constituyente, sino destruir todos los elementos que anudan la solidaridad entre pueblos en el Estado, dejando un mar de agravios y resentimientos entre comunidades, que sólo puede conducir a graves enfrentamientos.No digo ninguna exageración, porque si desarticulamos las transferencias fiscales en un régimen general de cupo, condenaremos a la miseria y el subdesarrollo, a la mayoría de las regiones, hoy receptoras netas del sistema,y rodeando unas pocas islas de prosperidad.Es falso que romper el Estado nos permita gobernarlo, tras la necia ruptura, sólo habrá caos disgregador y asesino , no serenidad reformista, y nada constructivo podrá emprenderse.
Además la ruptura devaluará la deuda española y catalana, disparando los intereses, y en el caso catalán, en un contexto de pérdida de exportaciones y aumento vertiginoso de déficit comercial por los nuevos aranceles que tendrá que asumir fuera de la UE y la Eurozona. El resultado, con una moneda devaluada al 38%, como mínimo,sería un círculo vicioso de hiperinflación y más devaluación, que degradará todavía más la calificación crediticia de la deuda pública, provocando desconfianza inversora y fugas de capitales.Luego la necesidad desesperada de financiación para importar insumos estratégicos y pagar las nóminas de funcionarios y servicios públicos, mientras se desploman las bases fiscales por caída de exportaciones, obligará al Gobierno de la República catalana a redoblar el austericidio, bajando brutalmente el gasto público y rebajando salarios de modo generalizado.El resultado serán fuertes disturbios, que además se concentrarán en los sectores más vulnerables de la población,clase obrera industrial, jóvenes del precariado en los servicios, e inmigrantes de la economía sumergida, que no por casualidad son los menos vinculados al procesismo. Para reprimir las protestas, los Mossos recuperarán el modo habitual, y volverán a los buenos tiempos de "arrancar cebollas", descalabrar a la gente.En una situación dramática, y con serio peligro de hundimiento del Estado y linchamiento popular masivo de los dirigentes que mintieron miserablemente a las masas, no me extrañaría que el Gobierno recurriese ala vieja válvula de escape de la acción exterior, buscando unir y galvanizar al pueblo contra amenazas foráneas.Habría primero, persecución de españoles residentes, y después agitación y propaganda en los países Catalanes, buscando crear tensión y disturbios, para allanar las demandas de anexión, y finalmente a la CUP se le daría algo así como un Ministerio de la guerra para organizar a la carrera un Ejército popular de Liberación.Bien,este escenario de pesadilla es perfectamente verosímil, tal es la gravedad de los escenarios que nos estamos jugando.Supongo que aquí puedo parar,que ya habré abusado de vuestra paciencia hasta la extenuación .Mañana trataré de hacer una prospección de qué cosas podemos esperar para los próximos días, y las opciones y posiciones posibles de los distintos agentes analizados, además de un breve análisis de las protestas sobre el anticatalanismo histórico de los españoles, anticipo un poquito, una carta de Stendhal, el célebre escritor francés,publicada en Memorias de un Turista, 1838:"cabe señalar que en Barcelona predican la virtud más pura,el beneficio general y que a la vez quieren un privilegio:una contradicción divertida.Estos señores quieren leyes justas, menos la de aduanas, que debe hacerse a su gusto.los catalanes quieren que todo español que use telas de algodón pague cuatro francos al año sólo por existir Cataluña.Por ejemplo, es necesario que el español, de granada, Coruña o Málaga, no compre productos británicos de algodón, que son excelentes y cuestan un franco la unidad, pero use productos catalanes, muy inferiores y cuestan tres francos la unidad.Dicen estar hartos de los privilegios de la clase noble, que no tienen pero quieren seguir disfrutando de los privilegios comerciales que con su influencia, hace ya tiempo, que lograron extorsionar ala Monarquía Absoluta"..¿A qué no hacen falta más comentarios?Supongo que nadie me dirá que Stendhal decía esto porque era un franquista. SALUD.
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2016.06.03 14:00 ShaunaDorothy ¡Abajo la OTAN! ¡Por unos estados unidos socialistas de Europa! (27 de marzo de 2009)

https://archive.is/HNJlk
Espartaco No. 31 Primavera de 2009
Declaración de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista)
¡Abajo la OTAN!
¡Por unos estados unidos socialistas de Europa!
Esta introducción ha sido traducida de Workers Vanguard No. 934, 10 de abril de 2009.
La siguiente declaración fue emitida el 27 de marzo por el Comité Ejecutivo Internacional de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista). La declaración fue distribuida por nuestros camaradas de la Ligue trotskyste de France y el Spartakist-Arbeiterpartei Deutschlands [Partido Obrero Espartaquista de Alemania], secciones de la LCI, en protestas contra la OTAN en Estrasburgo, Francia. Fue también distribuida por la Spartacist League/Britain en la protesta contra el G-20 en Londres los días 1º y 2 de abril. Para proteger a los sanguinarios gobernantes imperialistas de la OTAN contra la justificada indignación, el centro de la ciudad de Estrasburgo fue puesto en estado de sitio armado desde días antes de la cumbre, mientras que en los suburbios, miles de manifestantes anti-OTAN provenientes de toda Europa fueron recibidos con un brutal terror policiaco. El 4 de abril unas 50 personas fueron heridas por los infames policías antimotines CRS de Francia. Los policías franceses siguieron la pauta de los policías londinenses, quie- nes habían reprimido brutalmente a las manifestaciones anteriores contra el G-20. El desenfrenado ataque policiaco en Londres condujo a la muerte de Ian Tomlinson, un hombre de 47 años de edad. Tres testigos dijeron al Guardian de Londres (7 de abril) que Tomlinson fue golpeado con una macana y lanzado al piso por un policía; su cabeza golpeó el pavimento. Más de 300 personas fueron arrestadas durante las protestas contra la OTAN. Al menos seis manifestantes ya han sido sentenciados a entre tres y seis meses de prisión por tribunales de Estrasburgo. Esta represión estatal tiene como blanco a todo el movimiento obrero. ¡Libertad a todos los manifestantes! ¡Abajo todos los cargos! ¡Por protestas obreras contra la represión estatal!
En su reunión de abril en Estrasburgo, Francia, el nuevo presidente estadounidense Barack Obama y los dirigentes de Francia, Alemania y otros países miembros de la OTAN celebrarán el 60 aniversario de esta alianza imperialista. La reunión tomará lugar en el contexto de las brutales, y aún en curso, ocupaciones neocoloniales de Irak y Afganistán, la reciente masacre de palestinos en Gaza y la creciente crisis económica mundial que amenaza el sustento de cientos de millones de personas. Casi 18 años después de la caída de la Unión Soviética, y a pesar de los incesantes mantras burgueses acerca de la superioridad del capitalismo, este sistema profundamente irracional está demostrando por sí mismo una vez más que Karl Marx tenía razón.
La única forma de escapar del callejón sin salida al que el capitalismo ha conducido a la humanidad es la revolución proletaria internacional que le arrebate las fuerzas productivas a una minoría explotadora y organice la sociedad sobre bases racionales. Se requiere del dominio obrero internacional para limpiar el desastre dejado por el imperialismo capitalista en decadencia y para sentar las bases de una sociedad comunista sin clases, en donde la escasez económica, la explotación, la opresión y la guerra sean reliquias de un pasado sumido en las tinieblas. El punto de partida es el entendimiento marxista de que la clase obrera no puede utilizar al estado capitalista para sus propios intereses; en cambio, ese estado debe ser destruido y remplazado por un estado obrero, la dictadura del proletariado.
Se espera que decenas de miles se manifiesten contra la cumbre de aniversario de la OTAN, y el estado burgués está preparándose para responder con la bota militar de la represión policiaca. Pero el objetivo de los organizadores de la protesta —que rechazan los objetivos del comunismo y la estrategia proletaria, revolucionaria e internacionalista necesaria para alcanzarlos— es presionar a los imperialistas para que efectúen pequeños “cambios” y puedan venderles mejor su sistema de explotación a los obreros y los oprimidos. Los socialdemócratas, los liberales “globalifóbicos” y los pacifistas burgueses empujan vetustos discursos sobre las “políticas de paz” y la “cooperación internacional” para engañar a las masas y favorecer los intereses de sus propias burguesías. Los anarquistas que están movilizándose para las manifestaciones —por ejemplo, con la consigna “Smash, we can!” [“¡Aplastémoslo, sí podemos!”]— no tienen nada que ofrecer más que la ilusión de “obligar” al desarme bajo el capitalismo.
El empuje hacia la guerra está inextricablemente enraizado en el sistema capitalista, como lo está el empuje a incrementar las ganancias. El imperialismo es la fase superior del capitalismo, marcado por la dominación del orbe por un pequeño club exclusivo de grandes potencias capitalistas que gobiernan sobre las naciones más débiles y dependientes. Durante el siglo pasado, en dos ocasiones la competencia imperialista por recursos, mercados y esferas de explotación estalló en guerras mundiales cataclísmicas. En 1915, en medio de la primera guerra interimperialista, el destacado dirigente bolchevique V.I. Lenin atacó a quienes difunden ilusiones en el capitalismo al predicar sobre la “paz en general”:
“Nada ciega más a los obreros, les inculca la falsa idea de que la contradicción entre el capitalismo y el socialismo es superficial; nada hay que encubra mejor la esclavitud capitalista. No; debemos utilizar el estado de ánimo favorable a la paz para explicar a las masas que los beneficios que esperan de ella son imposibles sin una serie de revoluciones.”
Guiados por este programa revolucionario, Lenin y los bolcheviques dirigieron la Revolución de Octubre de 1917, que derrocó al capitalismo y sacó a Rusia de la Primera Guerra Mundial.
La alianza bélica de la OTAN fue formada después de la Segunda Guerra Mundial —y de la victoria del Ejército Rojo soviético sobre el III Reich de Hitler— como parte de la campaña de los imperialistas para “echar atrás al comunismo”. Desde la Guerra de Corea en los años 50 hasta el golpe militar de 1980 en Turquía, puesto de avanzada de la OTAN, la cruzada antisoviética dirigida por EE.UU. fue sellada con la sangre de millones de obreros, izquierdistas y miembros de nacionalidades oprimidas. El orden mundial imperialista de hoy en día ha sido moldeado por la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética en 1991-92. Ésta fue una derrota histórica para las masas obreras internacionalmente, especialmente para las poblaciones de la antigua Unión Soviética, Europa Oriental y la ex RDA, que han enfrentado un empobrecimiento masivo. La restauración capitalista vino acompañada de masacres comunalistas y derramamiento fratricida de sangre, y dio impulso a éstos, como pudo verse de manera más reciente con la guerra entre Rusia y Georgia, estado cliente de EE.UU. El colapso de la URSS alentó los apetitos de los imperialistas de pisotear al mundo entero con impunidad. Los catastróficos resultados de la contrarrevolución subrayan la importancia vital que tiene hoy en día la defensa militar incondicional de China, el más poderoso de los estados obreros burocráticamente deformados que aún existen, y los demás países donde ha sido derrocado el yugo capitalista: Cuba, Corea del Norte y Vietnam. Llamamos por la revolución política proletaria para remplazar a las burocracias estalinistas parasitarias con regímenes basados en la democracia obrera y el internacionalismo bolchevique.
Barack Obama: Comandante en jefe del racista imperialismo estadounidense
Hoy en día, es necesario reafirmar el entendimiento elemental de que el presidente del estado capitalista estadounidense es el enemigo de clase de los obreros y los oprimidos del mundo, particularmente del proletariado estadounidense, de los inmigrantes y de la especialmente oprimida población negra. Aunque la decisión de cerrar Guantánamo (en el lapso de un año) y de considerar la liberación de algunos detenidos fue presentada con bombo y platillo, Obama ha endosado la detención indefinida, que trae a la mente las dictaduras de estado policiaco, y, en general, está decidido a continuar la “guerra contra el terrorismo” de Bush. En esto, está completamente de acuerdo con los gobernantes europeos, que simplemente querían darle una ligera fachada “humanitaria” a esta cruzada, que ha sido utilizada por todos los gobiernos imperialistas para fortalecer la represión estatal contra las minorías oprimidas y la clase obrera y para justificar ideológicamente las depredaciones imperialistas. EE.UU., la ONU y la UE han aplicado sanciones contra Irán y continúan amenazándolo por su programa nuclear. No podría quedar más claro que Irán necesita armas nucleares para refrenar un ataque imperialista.
Mientras el imperialismo estadounidense busca una “estrategia de salida” del atolladero en el devastado Irak, Afganistán ha pasado a ser el centro de atención bajo Obama. Allí, una fuerza de ocupación de la OTAN de 68 mil tropas, incluyen- do un contingente no estadounidense de 32 mil, continúa su octavo año de devastación del país. Obama hizo su campaña y asumió la presidencia bajo la promesa de reducir los niveles de tropas estadounidenses en Irak para dedicarse a lo que un sector significativo de la burguesía estadounidense considera objetivos más estratégicos. Ahora mismo, está haciendo precisamente eso con el envío de 17 mil tropas estadounidenses adicionales a Afganistán y con una escalada de los asesinos bombardeos estadounidenses contra aldeas del vecino Pakistán. Durante años, EE.UU. sostuvo un régimen dictatorial tras otro en Islamabad, favoreciendo al mismo tiempo el crecimiento de las fuerzas fundamentalistas islámicas apoyadas por el ejército pakistaní. Ahora este país, inestable y armado nuclearmente, podría comenzar a desmoronarse bajo el impacto de la extensión de la guerra afgana por parte de Obama y la presión estadounidense sobre el ejército pakistaní para que expulse al Talibán y sus aliados de las áreas tribales que hacen frontera con Afganistán.
La escalada militar toma lugar en el contexto del desplome que está sufriendo la base económica del imperialismo estadounidense y que ha adquirido proporciones internacionales. La contradicción entre el avasallador poderío militar del imperialismo estadounidense y su debilitada posición económica es la causa del incremento en la irracionalidad y la agresividad de los gobernantes estadounidenses. Éstos ven la presidencia de Obama como su mejor apuesta para reafirmar su posición dominante en esta situación. Haciendo su parte, la izquierda reformista en EE.UU. adoptó la perspectiva de “cualquiera menos Bush”. Tras la victoria de Obama no cabían en sí, como ejemplificó el Workers World Party [Partido Mundo Obrero] al afirmar efusivamente en su periódico del 20 de noviembre de 2008 que: “Como comunistas y revolucionarios nos sumamos a la alegría de los oprimidos y demás progresistas que se reúnen en celebración desde Harlem hasta Colombia y de Japón hasta Kenia con la elección de Obama.”
En aguda contraposición a este grotesco entusiasmo con el nuevo comandante en jefe del bañado en sangre imperialismo estadounidense, la Spartacist League/U.S., sección de la Liga Comunista Internacional (LCI), se opuso por principio a cualquier tipo de apoyo a Obama y todos los demás políticos burgueses, luchando para que los obreros, los jóvenes y los oprimidos rompan con las ilusiones en el Partido Demócrata capitalista y para forjar el partido obrero revolucionario multirracial que se necesita para barrer con el imperialismo estadounidense. Nuestra sección estadounidense dijo la verdad sobre el significado de la presidencia de Obama al escribir inmediatamente después de las elecciones:
“Desde el punto de vista de la clase obrera internacional y de los oprimidos, no hay nada que celebrar en la victoria de Obama, y sí mucho que temer. El entusiasmo entre grandes sectores de la burguesía, por otra parte, está justificado. Después de casi ocho años de uno de los regímenes más incompetentes y ampliamente despreciados de la historia reciente de EE.UU., ahora tienen en Obama un rostro más racional que darle a su sistema brutal e irracional. Obama también ha inspirado ilusiones en los adornos de la democracia burguesa, el recurso a través del cual los capitalistas disfrazan su dominio con la apariencia de un mandato popular. En el extranjero, Obama proporciona una invaluable cirugía plástica al imperialismo estadounidense, principal enemigo de los trabajadores del mundo.”
—Workers Vanguard No. 925, 21 de noviembre de 2008
Los reformistas europeos apoyan a sus propios gobernantes imperialistas
Por su parte, los reformistas europeos también celebran la victoria de Obama en nombre de la política burguesa del “mal menor”. Su visión del gobierno de Obama, a través del lente de sus propios explotadores capitalistas, es que éste será más razonable y “multilateral” que el de su antecesor. De ese modo, Gregor Gysi, Oskar Lafontaine y Lothar Bisky, dirigentes del partido socialdemócrata Die Linke [La Izquierda] en Alemania enviaron a Obama sus “más sentidas felicitaciones”: “La lucha mundial para eliminar la pobreza, para dar a los conflictos una resolución pacífica, contra la catástrofe ambiental, y actualmente contra la crisis financiera internacional más severa en 80 años requiere de la estrecha cooperación y colaboración de la comunidad de estados sobre la base del dominio del derecho internacional” (5 de noviembre de 2008).
Desde la “extrema izquierda”, se unió al coro Alain Krivine, dirigente de la Ligue communiste révolutionnaire (LCR, Liga Comunista Revolucionaria), la sección francesa del falso trotskista “Secretariado Unificado”, que desde entonces se ha liquidado en su propia creación, el abiertamente socialdemócrata Nuevo Partido Anticapitalista (NPA). Aunque admite que Obama es un “defensor del capitalismo”, Krivine escribió entusiastamente en la edición del 22 de enero de Rouge, periódico de la LCR: “Su popularidad y las esperanzas que ha levantado están al nivel del descrédito, el disgusto incluso, que ha dejado la política de Bush. No escondamos entonces nuestro placer al ver al fin una condena total de la que fue una de las presidencias más reaccionarias de Estados Unidos. Más vale tarde que nunca.”
Como subrayan todos estos tributos al nuevo policía supremo del imperialismo estadounidense, la oposición de los reformistas a ciertas políticas de EE.UU. y la OTAN, como la invasión de Irak en 2003 o el envío de más tropas a Afganistán hoy en día, nada tiene que ver con la oposición al sistema imperialista. En cambio, consideran que políticas como éstas atentan contra los “intereses nacionales” de sus propios países capitalistas, que ellos sienten estarían mejor protegidos a través de un mayor grado de independencia respecto de la OTAN dominada por EE.UU., por ejemplo, a través de un eje capitalista franco-germano-ruso como el que promueve Lafontaine. La exigencia central del NPA francés, al movilizarse para la manifestación de Estrasburgo, es que “Francia debería renunciar a su integración en el comando militar de la OTAN”, mientras que grupos reformistas en Alemania, especialmente el Partido Comunista (DKP), junge Welt y los remanentes estalinistas alrededor de la Plataforma Comunista de Die Linke, hacen campaña para que el imperialismo alemán “abandone la OTAN”.
A finales de 2002, la LCR, la italiana Rifondazione Comunista [Refundación Comunista] y los británicos Socialist Workers Party [Partido Obrero Socialista] y Workers Power [Poder Obrero] se unieron para firmar un llamado “A todos los ciudadanos de Europa y todos sus representantes”: “Quienes muestren solidaridad con el pueblo de Irak no serán escuchados en la Casa Blanca. Pero tenemos la oportunidad de influenciar a los gobiernos europeos —muchos de los cuales se han opuesto a la guerra—. Llamamos a todos los jefes de estado europeos a que se opongan públicamente a esta guerra, tenga o no el respaldo de la ONU, y a que exijan que George Bush abandone sus planes de guerra.” ¡Qué encubrimiento de la burguesía alemana de Auschwitz, de los imperialistas franceses que bañaron en sangre a Argelia, de los ocupantes británicos de Irlanda del Norte y de los carniceros italianos de Etiopía! La única razón por la que los imperialistas europeos sienten actualmente mayores reservas para embarcarse en sus propias aventuras imperialistas en el extranjero es porque su poder militar es enormemente inferior al de EE.UU.
Este rastrero llamado otorgó amnistía a los gobiernos europeos que estaban metidos hasta el cuello en la “guerra contra el terrorismo” y las ocupaciones de Afganistán y los Balcanes. Constituyó una ayuda objetiva para los masivos ataques racistas y antiobreros llevados a cabo en casa por estos mismos gobiernos capitalistas. Ahora que Obama es presidente, los reformistas europeos parecen creer que sus gobernantes “serán escuchados en la Casa Blanca” —si tan sólo se aplica suficiente “presión de las masas”—.
En la antesala de la guerra aérea de 1999 contra Serbia y las invasiones de Afganistán en 2001 e Irak en 2003, en la LCI estuvimos por la defensa militar de esos países contra el ataque imperialista sin dar ningún tipo de apoyo político a los degolladores reaccionarios antimujer del Talibán o a las sangrientas dictaduras capitalistas de Saddam Hussein y Slobodan Milosevic. Nos opusimos al bloqueo hambreador de las Naciones Unidas contra Irak y a otras sanciones imperialistas de la ONU. Subrayamos que cada victoria de los imperialistas en sus aventuras militares alienta más guerras de depredación y que cada retroceso sirve para auxiliar la lucha de los trabajadores y los oprimidos en todo el mundo. Llamamos por el retiro inmediato e incondicional de todas las fuerzas de EE.UU., la OTAN, la UE y la ONU de Irak, Afganistán, Pakistán, el Medio Oriente, Asia Central y los Balcanes. El principal medio para defender a las víctimas de la opresión neocolonial contra el abrumador poderío militar del imperialismo estadounidense y sus aliados de la OTAN es la lucha de clases internacional, especialmente por parte del proletariado multirracial estadounidense y sus hermanos de clase en Europa, Japón y otros lugares.
El socialchovinismo y la postración de los reformistas frente a los gobernantes imperialistas en términos de política exterior encuentran su equivalente “en casa” en su apoyo a la colaboración de clases y el proteccionismo. La crisis económica mundial está haciendo trizas las ilusiones de que puede haber una unidad continua entre los imperialistas, ya sea al interior de Europa o entre Europa y EE.UU. Mientras tanto, los imperialistas de Europa Occidental les han dicho a sus burguesías clientes en Europa Oriental que se vayan al demonio. Y, como siempre, los lugartenientes obreros del capitalismo se mantienen firmes junto a sus “propios” explotadores. En Alemania, el SPD, Die Linke y la burocracia sindical hacen campaña para que la manufacturera automotriz Opel, actualmente propiedad de General Motors, “vuelva a ser alemana”. En Gran Bretaña, las burocracias sindicales de Unite y GMB apoyaron en febrero huelgas de trabajadores de la construcción que exigían “empleos británicos para los trabajadores británicos”, una consigna largamente asociada con los fascistas (que participaron en mítines de huelguistas) y recientemente usada por el primer ministro laborista Gordon Brown. De forma escandalosa, la sección británica del seudotrotskista Comité por una Internacional Obrera, bajo la dirección de Peter Taaffe, justificó y ayudó a dirigir estas huelgas reaccionarias.
El movimiento obrero tiene un interés vital en defender a los obreros extranjeros, luchar por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes y movilizarse contra el terror racista y los ataques contra los derechos democráticos. La lógica del reformismo es inherentemente nacionalista; divide a la clase obrera sobre líneas nacionales, étnicas y raciales en una riña por las pocas migajas que los capitalistas están dispuestos a arrojarles a sus esclavos asalariados. Para romper con este juego en donde sólo se pierde se necesita un programa de lucha de clases internacional contra el enemigo capitalista común. Como escribió en 1934 León Trotsky, codirigente junto con V.I. Lenin de la Revolución de Octubre:
“Sólo el partido que ya en época de paz luchó irreconciliablemente contra el estado nacional puede no atarse a éste durante la guerra, puede seguir el mapa de la lucha de clases y no el de las batallas bélicas. La vanguardia proletaria únicamente se volverá invulnerable a toda suerte de patriotismo nacional si comprende plenamente el rol objetivamente reaccionario del estado imperialista. Esto significa que sólo se puede romper con la ideología y la política de la ‘defensa nacional’ desde la perspectiva de la revolución proletaria internacional.”
—“La guerra y la Cuarta Internacional”
En este espíritu luchamos por que la clase obrera entienda la necesidad de echar abajo la racista “Fortaleza Europa” y la Unión Europea capitalista a través de la revolución obrera. La UE es una alianza reaccionaria y antiobrera centrada en las principales potencias imperialistas europeas, que buscan mejorar su posición competitiva contra sus rivales estadounidense y japonés. ¡Por unos estados unidos socialistas de Europa y una economía socialista planificada internacional!
¡Por nuevas revoluciones de Octubre alrededor del mundo!
En los años 80, Afganistán estaba también al centro de la campaña bélica de los imperialistas de la OTAN. A finales de 1979, el Ejército Rojo soviético intervino en Afganistán después de repetidas solicitudes del régimen nacionalista modernizante del PDPA, que trató de introducir reformas sociales mínimas y enfrentó una yihad (guerra santa) respaldada por EE.UU. y dirigida por terratenientes reaccionarios, jefes tribales y mullahs. Los imperialistas estadounidenses tomaron la intervención soviética como pretexto para una renovada cruzada antisoviética, y entrenaron y financiaron masivamente a los reaccionarios muyajedín —principalmente a través de la acción del ejército pakistaní y su Inter-Services Intelligence (inteligencia pakistaní)— para matar a soldados soviéticos. El Talibán y Al Qaeda son monstruos de Frankenstein que se han vuelto contra sus antiguos amos imperialistas.
La intervención soviética fue progresista sin ambigüedades, lo cual subraya el entendimiento trotskista de que, a pesar de su degeneración bajo una casta burocrática estalinista, la Unión Soviética seguía siendo un estado obrero que encarnaba las conquistas históricas de la Revolución de Octubre, centralmente la economía planificada y la propiedad colectivizada. Éstas eran conquistas enormes, no en poca medida para las mujeres y los pueblos históricamente musulmanes del Asia Central soviética. Durante la intervención soviética, voluntarias afganas en las milicias lucharon armas en mano contra los degolladores muyajedín respaldados por la CIA por el derecho básico de no usar la burka y de no ser vendidas como ganado. La tendencia espartaquista internacional, ahora la LCI, dijo “¡Viva el Ejército Rojo en Afganistán!” y llamó por la extensión de las conquistas sociales de Octubre a todos los pueblos afganos.
Del otro lado, a los muyajedín y los imperialistas se unió el grueso de la izquierda reformista internacional, que se sumó a sus amos exigiendo a gritos el retiro de las fuerzas soviéticas. Nosotros, los trotskistas de la LCI, fuimos únicos en luchar invariablemente contra la contrarrevolución, desde Berlín Oriental hasta Moscú, procurando movilizar sobre estas bases a las masas obreras para barrer con la entreguista burocracia estalinista y establecer el dominio de los consejos obreros. En esto, nos guiaba el mismo programa revolucionario internacionalista con el que luchamos hoy día para forjar partidos obreros revolucionarios que constituyan secciones de una IV Internacional reforjada, partido mundial de la revolución socialista. El camino de la revolución proletaria internacional es la única alternativa a la destrucción de la humanidad por parte del imperialismo. ¡Abajo el imperialismo! ¡Por nuevas revoluciones de Octubre en todo el mundo!
—Comité Ejecutivo Internacional de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista)
27 de marzo de 2009
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/31/otan.html
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2016.05.21 17:35 ShaunaDorothy ¡Defender a Afganistán contra el ataque imperialista! ¡Por lucha de clases contra los gobernantes capitalistas en México y EE.UU.! (invierno de 2002) (1 - 2)

https://archive.is/8uSaM
¡Defender a Afganistán contra el ataque imperialista! ¡Por lucha de clases contra los gobernantes capitalistas en México y EE.UU.! ¡Ninguna ilusión en el PRD nacionalista burgués!
Reproducido de Espartaco No. 17, invierno de 2001-2001.
17 de noviembre—El siguiente artículo ha sido adaptado de Workers Vanguard No. 768, (9 de noviembre de 2001), periódico de la Spartacist League/U.S., sección estadounidense de la LCI. Aunque los ataques imperialistas no han cesado, los talibanes han sido echados de la parte norte de Afganistán por la Alianza del Norte respaldada por EE.UU., y ésta ha tomado Kabul, mientras que los imperialistas se aprestan a formar un nuevo gobierno títere. Sea lo que sea que tramen Washington y sus aliados, hay muy poca probabilidad de estabilidad en Afganistán en cualquier caso. Las fuerzas que integran la Alianza del Norte no son menos reaccionarias que el Talibán y fueron infames durante su gobierno en Afganistán de 1992 a 1996, perpetrando asesinatos y violaciones masivas, y estuvieron envueltos en disputas sanguinarias que finalmente llevaron a su caída. Un gobierno centrado en la Alianza del Norte, que se basa en su mayor parte en las minorías étnicas tajika y uzbeka, sería aun menos estable que el Talibán, que se basa en las tribus pashtún dominantes.
Las semanas de implacable bombardeo de Afganistán con miles de bombas han producido el resultado deseado. Poblados han sido reducidos a escombros y reducidos consecutivamente a escombros más pequeños, con hospitales destruidos, instalaciones de la Cruz Roja arrasadas, familias enteras voladas en pedazos. “Ayuda humanitaria”, es decir, mantequilla de cacahuate, es lanzada envuelta en color amarillo, el color de las bombas de dispersión, siendo el único propósito de las últimas mutilar y masacrar al azar. La guerra ha sembrado discordia en las filas del bloque de aliados del imperialista EE.UU., primordialmente aquellos en el mundo árabe/musulmán y en Europa. Estos son perturbados por una serie de “qué tal si”. ¿Qué tal si la guerra desestabiliza a Pakistán, poniendo su capacidad nuclear al alcance de cualquiera? ¿Qué tal si ésta desata una guerra posterior entre India y Pakistán, hundiendo a la región en el caos? ¿Qué tal si el acceso al petróleo es interrumpido violentamente? ¿Qué tal si estas potencias son inexorablemente movidas de su condición actual de porristas hacia una guerra en la cual no tienen ningún interés directo?
La destrucción del World Trade Center fue un acto criminal que incineró a miles de personas ordinarias inocentes. Pero no es la muerte de personas ordinarias la que impulsa a los gobernantes estadounidenses. Después de todo, bin Laden es el monstruo de Frankenstein que se volteó contra su creador, el imperialismo estadounidense, que lo desató junto con otros reaccionarios islámicos, como el Talibán, en contra del Ejército Rojo en Afganistán en los años ochenta como parte de su campaña, que duró décadas, para aplastar a la Unión Soviética. En su cruzada en contra del “Comunismo ateo”, Washington aceptó de buena gana la reesclavitud de las mujeres afganas como un “daño colateral”. Hace pocos años, Madeleine Albright también hizo claro que la muerte por inanición y enfermedades de más de un millón de iraquíes en la defensa de los intereses imperiales de EE.UU. en el Cercano Oriente fue un daño colateral aceptable. Utilizando ese cálculo brutal, es justo preguntar si los miles de muertos en el World Trade Center fueron también un “daño colateral aceptable” en la victoria del imperialismo de EE.UU. en la Guerra Fría.
Los gobernantes de EE.UU. se valen del horror real de la población estadounidense causado por el ataque al World Trade Center. Como escribieron nuestros camaradas de la SL/U.S. en su declaración inicial sobre el ataque al WTC (ver Espartaco No. 16, otoño-invierno de 2001): “Es una oportunidad para que los explotadores azucen el patriotismo de la ‘nación única e indivisible’ para tratar de encauzar la creciente rabia en el fondo de la sociedad lejos de ellos mismos y hacia un indefinible ‘enemigo’ extranjero, así como hacia inmigrantes en Estados Unidos, y reforzar su propio arsenal de represión estatal en el propio país contra todos los trabajadores.” Desde la perspectiva de los imperialistas, el crimen del 11 de septiembre fue que se perpetró un insulto a sus apetitos para la dominación mundial, representado por el ataque al centro nervioso del poder militar de EE.UU., el Pentágono. La respuesta de la administración de Bush a los ataques fue proclamar que el mundo tenía que decidir: o estar con “nosotros” o contra “nosotros” en una guerra planeada para que dure, tal vez de por vida, en contra de cualquier y cada reto al imperialismo estadounidense. Ésta es la respuesta de un bravucón. Los gobernantes estadounidenses buscan asegurar que su campaña para obtener ganancias, basada en la explotación de la clase obrera en EE.UU. y en el extranjero, no encuentre obstáculos.
Los empleos que a veces, en el corto plazo, son disponibles como resultado de las aventuras y guerras imperialistas, hoy, en el contexto de la depresión mundial, no están por ningún lado. Más de 600 mil trabajos han sido eliminados en todo EE.UU. sólo desde septiembre, y esos desempleados se unirán a las filas de millones más en medio de una recesión que se profundiza.
Más de mil 100 personas sin ciudadanía estadounidense han sido detenidas, la mayoría privadas del acceso a abogados o a sus familias. La cínicamente etiquetada “Ley Patriota de EE.UU. 2001” autoriza la detención preventiva de personas sin ciudadanía por siete días sin cargos y de hecho indefinidamente una vez que son acusadas, y legaliza los allanamientos del FBI y autoriza a la CIA a que se involucre en espionaje interno. También define “terrorista” para incluir a cualquiera que sea considerado oponente del gobierno. La siniestra naturaleza de esta ley ya es evidente para muchos estadounidenses negros. Reflejando tales aprensiones, el congresista del área de Chicago, Jesse Jackson Jr. señaló: “Los terroristas no atacaron la Estatua de la Libertad, la Constitución o la Declaración de Derechos o la Declaración de Independencia. Atacaron los símbolos de nuestro poder económico y militar en el mundo. Son los partidarios de esta iniciativa los que están atacando realmente las libertades estadounidenses que están contenidas en nuestros documentos históricos más sagrados.”
El “terror” que le preocupa a los imperialistas estadounidenses es cualquier resistencia a sus prerrogativas y a su dominio de clase. La defensa de Afganistán contra el ataque imperialista está íntegramente ligada a la defensa de las masas obreras en EE.UU. contra la explotación y la opresión crecientes, lo que requiere el derrocamiento del orden imperialista a través de la revolución obrera. La tarea que hacen suya nuestros camaradas en EE.UU. es educar y movilizar al proletariado con ese fin. Y eso requiere romper la lealtad de los trabajadores hacia sus dirigentes socialchovinistas y colaboracionistas de clase.
México: Crisis económica y represión capitalista
El gobierno de Fox, enfrentado a una grave crisis económica y desesperado por atraer inversión, está haciendo su mejor esfuerzo para mostrar su servilismo a sus amos imperialistas. El gobierno se solidarizó con los bombardeos imperialistas contra Afganistán y ayuda a cerrar las fronteras de Estados Unidos contra los inmigrantes. Desde el 11 de septiembre, los blancos principales de las deportaciones han sido personas originarias del Medio Oriente, particularmente iraquíes, mientras continúa la cacería de inmigrantes centroamericanos que tratan de llegar a los Estados Unidos. Tan sólo este año, han habido ya más de 72 mil deportaciones, la mayoría de ellas de centroamericanos (La Jornada, 15 de octubre).
Temiendo un estallido social, todas las alas de la burguesía mexicana están de acuerdo en utilizar los ataques contra el WTC para impulsar su supuesta “guerra contra el terrorismo”. La burguesía está reforzando su aparato represivo para utilizarlo contra cualquier cosa que perciba como una oposición, desde obreros descontentos hasta activistas estudiantiles. Tan sólo en lo que va del año los despidos ascienden a cientos de miles, especialmente en la zona de las maquiladoras, golpeando primero y sobre todo a las horriblemente oprimidas y superexplotadas obreras, que forman la mayoría de la fuerza laboral en la franja fronteriza. Ahora algunas plantas en la zona están siendo vigiladas por el ejército. Al mismo tiempo, la UNAM ha sido caracterizada repetidamente por funcionarios del gobierno y jefes militares como un “semillero” de supuestos “terroristas” y de la “delincuencia organizada”, haciendo blanco de las organizaciones estudiantiles y de izquierda. Como los espartaquistas hemos advertido, la “guerra contra el terrorismo” es en realidad una guerra contra los obreros, los inmigrantes y los izquierdistas.
Con el descontento de mucha de la población respecto a la situación económica en casa y la agresión del imperialismo a Afganistán, el PRD burgués trata de parecer más izquierdista e incluso “antiimperialista” para recuperar algo de la autoridad que ha perdido. ¡Pero este partido burgués ni siquiera se opone al TLC de la rapiña imperialista contra México! Su propósito es bloquear cualquier oposición real a la guerra y llevar a los elementos en movimiento a la izquierda de regreso al nacionalismo burgués. El interés del PRD no es otro que perpetuar este sistema capitalista de explotación y opresión.
Es muy barato para los voceros “izquierdistas” del PRD, como Adolfo Gilly, o el periodista Luis Hernández Navarro, denunciar a los imperialistas por su previo apoyo a los talibanes en sus ataques contra la Unión Soviética ahora que ésta y su Ejército Rojo han dejado de existir (La Jornada, 9 de octubre). Pero la crítica central de estos nacionalistas burgueses es que el gobierno de Fox ha roto con la supuesta (inexistente) “política internacional mexicana de no intervención, autodeterminación y solución pacífica de los conflictos”. ¡Se necesita mucha desvergüenza para hablar de la vocación “pacifista” de los gobernantes mexicanos! Si estos no han participado en más guerras, es porque los imperialistas no necesitan de su apoyo militar. De hecho, México participó en la Segunda Guerra Mundial interimperialista al lado de los aliados, y hubo redadas y ataques antijaponeses dentro de México en la misma época. Sobre todo el estado mexicano ha dirigido su fuego salvajemente contra la propia población mexicana, abatiendo a sangre y fuego a estudiantes, campesinos, indígenas y obreros en lucha. El PRD mismo ha tenido amplia oportunidad de mostrar la realidad de su propia “vocación pacifista”, desatando a sus granaderos en la Ciudad de México para romper las cabezas de los estudiantes huelguistas del CGH, los trabajadores de Chapingo, los maestros de la CNTE, etc.
El asesinato político de la abogada Digna Ochoa el 19 de octubre muestra la brutal realidad del “nuevo México democrático”: que el terror brutal contra la izquierda es inherente al México capitalista y un propósito central del estado burgués. Digna Ochoa defendía ante los tribunales a estudiantes huelguistas, campesinos ecologistas, e izquierdistas acusados de “terrorismo”. Nos solidarizamos con quienes protestan contra este asesinato y buscamos movilizar la fuerza de las masas trabajadoras para detener los ataques a los derechos democráticos y defender a quienes luchan contra la injusticia capitalista, mientras impulsamos en la clase obrera y la izquierda el entendimiento de que es sólo mediante la lucha por el poder obrero y un estado obrero que la represión del estado capitalista se detendrá para siempre. En cambio, los organizadores de varias protestas en el D.F. tratan de encauzar la indignación y rabia contra este asesinato hacia fútiles apelaciones por “justicia” dirigidas a Fox y su gobierno que, tratando de mantener su careta de “democracia”, ha liberado subsecuentemente a varios prisioneros políticos.
Centristas y renegados
Nosotros los marxistas decimos que sólo la revolución obrera puede acabar con la guerra imperialista, y como parte de esa tarea nuestros camaradas de la SL/U.S. buscan que el proletariado rompa con el “frente nacional” chovinista; internacionalmente, los espartaquistas buscamos movilizar una oposición a la guerra basada en la lucha de clases.
Nuestra perspectiva está basada en la experiencia de la Revolución de Octubre de 1917, que triunfó en medio de la carnicería de la Primera Guerra Mundial gracias al programa bolchevique de convertir la guerra imperialista en una guerra civil. La oposición proletaria a la depredación imperialista de los explotadores puede, en palabras de León Trotsky, ser llevada a cabo “sólo a través de la movilización revolucionaria de las masas, es decir, ensanchando, profundizando y agudizando esos métodos revolucionarios que constituyen el contenido de la lucha de clases en ‘tiempos de paz’” (“Aprendan a pensar”, mayo de 1938).
El principal obstáculo ideológico que tenemos que vencer en el camino a la revolución es la ideología del nacionalismo burgués, que incluye un gran componente de craso antiamericanismo, identificando falsamente a las masas explotadas estadounidenses con sus explotadores y gobernantes imperialistas. Muchos supuestos “izquierdistas” celebran absurdamente los ataques contra el WTC como un “golpe” al imperialismo, y es común escuchar afirmaciones estúpidas como que “todos los estadounidenses son culpables” de la explotación en el mundo. Lo que hacen realmente es retratar la carnicería de miles de personas inocentes como “antiimperialismo”. En realidad es una expresión sedienta de sangre de la mentira de una supuesta unidad de intereses entre los obreros y sus burguesías.
El grotescamente mal llamado Grupo Internacionalista (GI), un puñado de renegados centristas que huyeron de nuestra organización a mediados de los 90 bajo las presiones del triunfalismo imperialista de la “muerte del comunismo”, es un nítido ejemplo de la seudoizquierda que se adapta a la conciencia nacionalista, disfrazándola bajo palabrería hueca supuestamente “combativa”. Recientemente, el GI de Estados Unidos criticó a nuestros camaradas de la Spartacist League por haber “vacilado” frente al belicismo patriotero ahora rampante en EE.UU. En un manifiesto de internet, fechado octubre de 2001, el GI reprende a nuestros camaradas por su supuesta “oposición a llamar por la derrota de ‘su propia’ burguesía en una guerra imperialista. Toda la palabrería acerca de la revolución socialista se reduce a nada si no estás claramente por la derrota de ‘tu propia’ burguesía en una guerra imperialista”.
En el fondo, el GI deliberadamente embrolla la cuestión de la derrota militar en una guerra particular con la derrota proletaria de la “propia” burguesía a través de la revolución socialista. Esto último es el programa que anima a cualquier partido auténticamente revolucionario tanto en tiempos de paz como de guerra. Las consignas utilizadas para proceder hacia ese fin —para dirigir a las masas trabajadoras de su actual nivel de conciencia a la toma del poder estatal— son, sin embargo, necesariamente coyunturales. De ese modo, después de regresar a Rusia tras el derrocamiento del zar a principios de 1917, Lenin tuvo que luchar contra aquellos en el Partido Bolchevique que querían darle apoyo al Gobierno Provisional burgués. Habiendo ganado esta batalla, entonces tuvo que advertir a los elementos proletarios de izquierda que querían llamar de inmediato por el derrocamiento del Gobierno Provisional. El 5 de mayo de 1917, el Comité Central aprobó la siguiente moción escrita por Lenin: “La consigna ‘¡Abajo con el Gobierno Provisional!’ es incorrecta en el momento actual, porque en ausencia de una sólida (es decir, consciente de clase y organizada) mayoría del pueblo del lado del proletariado revolucionario, una consigna así es o una frase vacía, o, objetivamente, equivale a intentos de un carácter aventurero.”
El GI, en un esfuerzo por respaldar su palabrería vacía, ofrece el siguiente ejemplo: “La derrota francesa a manos de los luchadores por la independencia argelinos que culminó en 1962, desmoralizó a la burguesía francesa y ayudó a llevar a la revuelta obrero-estudiantil de 1968, que planteó la primera crisis potencialmente revolucionaria en Europa en años.” En realidad, la guerra colonial de ocho años en Argelia no tiene similitud alguna con lo que está sucediendo hoy en Afganistán.
Es interesante examinar nuestra posición de defensa de Afganistán contra la embestida estadounidense, comparada con una situación que era, en cierto modo, similar: la invasión de Etiopía en 1935 por parte de la Italia imperialista. Etiopía bajo el emperador Haile Selassie era una sociedad cruelmente opresiva —uno de los últimos bastiones de la esclavitud en el mundo— caracterizada por el atraso tribal, la subyugación de los pueblos minoritarios y la explotación sin freno de las masas campesinas. Los revolucionarios defendieron a Etiopía contra la Italia de Mussolini, porque esta última era una potencia imperialista, sin importar el hecho de que la forma de gobierno imperialista era fascista en vez de democrático.
Al llamar a la clase obrera a defender a Afganistán contra el imperialismo estadounidense, aplicamos el mismo principio leninista de ponerse del lado de los países atrasados contra el ataque imperialista. Eso dicho, la guerra de EE.UU. contra Afganistán es diferente en cuestiones importantes de la invasión italiana de Etiopía, que estaba dirigida a cumplir la intención de mucho tiempo por parte de Italia de colonizar ese país. EE.UU. no busca ocupar Afganistán —al menos no en este punto— aunque ahora que están en Asia Central los imperialistas van a arrebatar lo que puedan. Al atacar Afganistán, los EE.UU. buscan venganza por un insulto a su poder imperial.
Eso no siempre es fácil, incluso para la potencia imperialista más poderosa. En el siglo XIX, cuando Gran Bretaña era el principal estado imperialista en el mundo, su embajador a Bolivia desdeñosamente rechazó una copa de cerveza boliviana. Los representantes de gobierno bolivianos se ofendieron tanto por su actitud que lo arrastraron por las calles de La Paz amarrado a la espalda de un burro y después lo obligaron a beber un barril entero de la cerveza. Enfurecida por este acto de lesa majestad, la Reina Victoria insistió en que la Marina Real bombardeara Bolivia en represalia. Cuando uno de sus asesores finalmente reunió el coraje para informarle que Bolivia no tenía salida al mar, la reina exigió un mapa y, sumergiendo su pluma en el tintero, marcó una gruesa X a lo largo del país, declarando “¡Bolivia no existe!”.
Independientemente de la analogía espuria del GI con las guerras coloniales, parece improbable actualmente que EE.UU. inicie una invasión terrestre significativa de Afganistán. De hecho, sus esfuerzos pioneros en este sentido, el ataque por parte de un comando en octubre, dio resultados que deben haber inducido pesadillas de la humillante derrota estadounidense en Vietnam entre la oficialía del Pentágono. El Independent de Londres (30 de octubre) reportó: “El ataque fue puramente cosmético para beneficio de los medios y el público, sobre un blanco que, según había asegurado inteligencia, estaría pobremente defendido.”
La variante más probable de Washington en este momento es el bombardeo incesante, continuo y sin propósito, al cual el Talibán no tiene respuesta militar posible. De nuevo,al éste no era el caso en la guerra entre Italia y Etiopía en 1935. Italia era una potencia imperialista de segundo nivel dividida por agudas contradicciones de clase y restringida en sus intenciones por sus rivales imperialistas más grandes. Aunque al fin y al cabo Italia obtuvo la victoria después de una guerra terrestre de siete meses de duración, no era irracional para el entonces trotskista Socialist Workers Party de EE.UU. prever una posible victoria militar por parte de Etiopía:
“Se puede decir sin exageración que una derrota de Italia y una revolución en la península apenina puede tener resultados inesperados. Todo el sistema europeo de alianzas y estados se vendría abajo. El proletariado en Alemania, Austria, España, en los Balcanes, y sin ninguna menor importancia en Francia, recibiría un enorme impulso; la cara de Europa se vería alterada. Eso recae en los intereses de clase directos del proletariado internacional. Pero aún más. Una derrota de Italia en África, una victoria de Etiopía, podría asestar un grandioso golpe a los bandidos imperialistas en África.”
—“Cuestiones sobre la Guerra Ítalo-Etiope”, New International (octubre de 1935)
Ninguno de estos factores restringe actualmente a EE.UU., aunque, seguramente, la guerra exacerbará las tensiones entre las potencias imperialistas, y su precio en la miseria en EE.UU. mismo podría despertar la combatividad de clase en el proletariado estadounidense. Es por eso que el llamado por la derrota militar de EE.UU. es, en este momento, puro e ilusorio aire caliente y fraseología “revolucionaria” —y que se deriva de renunciar a la movilización del proletariado de EE.UU. con el propósito de la conquista del poder estatal—.
A diferencia de la fraudulenta “internacional” del GI, el GEM combate sin cuartel al venenoso nacionalismo burgués que mantiene al proletariado encadenado a sus explotadores y separado de su aliado potencial más poderoso en el norte, el proletariado estadounidense, como parte estratégica de nuestra lucha por la revolución proletaria en este país. Mientras que el GI se pinta como muy revolucionario en el éter del ciberespacio, nosotros de hecho luchamos por una perspectiva internacionalista, revolucionaria y proletaria sobre la tierra. Después de semanas de simplemente distribuir la declaración que su “sección” estadounidense produjo tras los ataques al WTC sin una palabra sobre la burguesía mexicana, un vocero del GI mexicano asistió a un foro espartaquista en la Ciudad de México el 6 de octubre para acusarnos estúpidamente de “socialpatriotas” proimperialistas, sin mencionar siquiera al principal enemigo que los obreros mexicanos enfrentan: su “propia” burguesía. Y cuando el GI mexicano finalmente publicó un suplemento propio, ¡aún no dice ni media pa-labra contra el burdo antiamericanismo que permea las protestas en México! Es muy fácil para cualquier nacionalista tercermundista señalar los crímenes de los imperialistas, pero es en la actitud hacia su “propia” burguesía que se conoce al verdadero revolucionario. El GI se rehusa a combatir las expresiones concretas del atraso nacionalista en la conciencia de los obreros y estudiantes izquierdistas en México porque ve en ello algo inherentemente “progresista”. De hecho, el GI “denuncia” al GEM como “idealista” por combatir al nacionalismo burgués como el principal obstáculo ideológico en el camino a la revolución obrera en México.
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/Afghan17.htm
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